|
Quienes hemos trabajado en puestos de alta responsabilidad en la Administración Pública, sabemos que significa un llamado de algún parlamentario, o la presión de una directiva de un partido político para colocar a fulano o a zutano en la administración pública. ¿Aquello es nuevo?, para nada.
Sin duda, no es un fenómeno nuevo, es tan antiguo como la presión de cualquiera provisto de poder para colocar a algún conocido en un trabajo, sin más mérito que tener un "padrino" influyente.
Lo novedoso es la aparición de un nuevo “oficio”, el operador político, generalmente es un señor o señora (se da con más frecuencia en el género masculino) de mediana calificación, que de no mediar esta posición jamás ganaría el sueldo que suele obtener de la administración. Usualmente es colocado en algún lugar de los gabinetes de ministros, subsecretarios, o de los jefes de servicio. Normalmente con el título de “asesor” sin materia especificada, ya que su nivel de competencia técnica es mínima para no decir ninguna. Suele ganar entre uno a dos y medio millones de pesos según la repartición. Su aporte a la misión organizacional específica de la institución suele ser discutible si es que es alguna. ¿Qué hacen estos señores?, pues trabajo político. Algunos de estas labores es legítima, y a veces es hasta necesaria. Pero muchas de las veces, es sólo una forma de pagar favores políticos, aumentar niveles de influencia y poder, y otras veces, estar pendiente de algún beneficio para quien dicho señor opera.
¿Cómo erradicar esta molesta plaga?
1. Continuar separando dinero de política, aún nos falta por avanzar en esa materia
2. Más transparencia y más transparencia
3. Continuar aumentando la concursabilidad de los cargos públicos y disminuyendo tamaño de gabinetes y asesores
4. Lo que a juicio del autor parece clave: Los parlamentarios deben ejercer su cargo SOLO UNA VEZ
Por qué lo de los parlamentarios. Actualmente muchos de los parlamentarios, sólo piensan en su reelección y eso cuesta mucho dinero. Dado a que el financiamiento público de las campañas es aún insuficiente. La energía y preocupación de los parlamentarios en generar redes de captación de fondos para la campaña es tremenda y eleva el riesgo de contaminar la administración pública a través de este “oficio” tan vilipendiado en los últimos días.
Elimine la reelección de los parlamentarios y le aseguro que muchos “operadores” van a tener que ir a estudiar si quieren ganar lo que hoy están ganando.
Osvaldo Artaza
Médico La Reina
Leer o escribir comentario sobre esta opinión (3 Comentarios recibidos) |